Editorial |
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Piratas y emperadores: |
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El terrorismo internacional en el mundo actual |
Texto: Véronique Ricardoni |
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Cuenta San Agustín que Alejandro Magno, tras haber capturado a un pirata, a éste le preguntó: “¿Cómo te atreves a molestar el mar?”. El pirata de contestarle: “ ¿Y tú como te atreves a molestar al mundo entero? Como sólo tengo una pequeña nave, me llaman ladrón; y tú que posees una amplia flota, te llaman emperador.” Eso es la historia del libro que Noam Chomsky escribió y que se publicó en 2003 bajo el mismo título que guiára también esta carta editorial. Los anarquistas del siglo XIX llamaban esto: “Propaganda por los hechos”. Pusieron bombas y se calmaron; el sindicalismo, para muchos, como “pasaje al acto”, era más concluyente y eficiente. No sé si a la época los periódicos calificaban sus atentados de terroristas…pero de toda evidencia lo condenaban, como todos lo hacen hoy, excepto los que ven en el apoyo a Bin Laden la única manera de oponerse a Bush. ¿Su opinión nos importa? Nada menos seguro. Más interesante recordar que en 1940, los resistentes también eran calificados de terroristas y a este título, sus actos descalificados; misma situación para los miembros de los Frentes de Liberación Nacional (FLN) que luchaban y siguen luchando como otras organizaciones para la libertad de su pueblo, o para la libertad, simplemente. Se dice también que “el terrorismo es el arma de los débiles”, haciendo que se practiquen tales métodos terroríficos por pequeños grupos, clandestinos, oprimidos y minoritarios. Si la definición es cierta, no es completa, o es excluyente. De los nacionalistas corsos, pasando por los kamikazes del Hamas, todos se pueden reconocer en este retrato, mismo si esta definición abre una brecha dentro de la cual muy pocas veces, la prensa institucional se
involucra. En efecto, no es necesario ser débil y aislado para preferir “el terror” al “debate democrático”; tampoco es necesario ser “inconsciente”, “desesperado" para perturbar el orden público y despedazar sus semejantes; el estado lo puede hacer, hasta abusar del cargo. A los simples pasajeros, o tripulantes de barcos que sean de carga o de recreo nos podría antojar navegar en la red de la información, del pasado al presente (¿o fuese al revés?) revisando los hechos y sus incoherencias, sus repeticiones y contradicciones, para hacer acta de memoria o para los más intrépidos, reescribir la historia esta vez, no del lado de los ganadores, ¡pero tampoco del lado de los vencidos!, ¡Ni moderados ni radicales! Escapando a las falsas divisiones, empezando con las de la linguística! Desde su pantalla, desde su casa, desde su jardín, desde su calle, desde su colonia, seamos autonómadas, o disidentes del Nuevo Orden Internacional, reconsiderando nuestras costumbres de consumidor de las grandes ofertas del sistema liberal a fin de reconquistar nuestra volátil esencia libertaria. |