Simple registro de la última noche pasada en hoteles o ritual histriónico de una pareja sospechosamente normal. Los cuartos de Londres, París, Barcelona o Acapulco se parecen tanto que podrían ser el mismo, sólo unos cuadros difieren. La pareja mirando hacia el lente de la cámara podría haber sido clonada en una escenografía invariable, ver indeclinable. En un par de fotografías, un único elemento llama la atención, animando la composición y señalando el paso del tiempo: el niño rubio, quizá fruto de una noche pasada en un hotel?, o fue alquilado para la ocasión? |