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En su libro La fiesta vigilada (Anagrama, 2007), el autor cubano Antonio José Ponte narra cómo el protagonista (acaso el escritor mismo), hace uso de la relación de Guy de Maupassant con la torre Eiffel para explicar a sus colegas y paisanos desterrados el por qué de su insistencia en permanecer en Cuba.
Después de un exilio auto impuesto a modo de protesta por la construcción de la torre, una vez concluida, Maupassant es sorprendido por periodistas en frecuentes visitas al restaurante del “engendro”...
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Empiezo este texto con una verdadera quimera por cita (admiro a Topor), además de que a título personal no podría suscribir ese presupuesto ni bajo la euforia que provoca el alcohol, al ser sorprendido en la cocina de una anfitriona mucho más tarde de esa hora sosteniendo a gritos delirantes disquisiciones metafísicas con un queso importado. Un asunto de falta de interlocutor, más que nada, y unas ganas tremendas de compartir mis momentos mágicos. Hey George, i´m the man of rice, i´m a magico. i had a dream.. . Why you don´t better get a fucking sleep, cantan los hip-hooperos Border Brothers recreando una escena carcelaria...
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Nunca pensó Melpomenus Jones, que ese día sería ‘el comienzo del fin’, que ese día al decidir ir a visitar a esa familia empezaría a cumplirse su sino fatal, su terrible destino.
Algo tan sencillo como una visita formal, por quedar bien con un amigo común, una visita de cortesía, jamás uno podría imaginar, suponer, que acabara tan mal. Pero, la vida es así...
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El caníbal es el más cursi de los asesinos. Odia y por eso mata, pero también ama y por eso come. Al hacer a su víctima huésped de sus entrañas, el caníbal trasciende los límites de su propio ser para comulgar carnalmente con el otro —casi siempre, objeto supremo de deseo.
Pero el caníbal también es el anfitrión utópico de ésta, nuestra era post humana. Se trata del narcisista existencial que atenta contra los órdenes morales para trascender sus límites corpóreos...
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Hernando recuperó la conciencia en la gélida sala de terapia intensiva, respirando con la asistencia de una mascarilla, bajo el reflejo de focos incandescentes, rodeado de tubos, cables, mangueras de plástico que drenaban toda clase de fluidos emanados de su propio cuerpo. Los golpes fueron múltiples, los dolores insoportables, tanto que los paramédicos que lo encontraron tirado en la calle debieron aplicar una dosis de morfina para calmarlos.
Después de una serie de estudios urgentes el parte médico dio su evaluación...
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Vasudeva llora por las noches. Insiste a su mami que le duele cinco centímetros encima del hombro. La mami dice que encima del hombro no hay nada. Pide que le sobe el espacio de aire, que lo acaricie. De principio la mamá se niega pero ahora lo acaricia en una especie de reiki a la nada. Entonces la niña se calma y duerme.
Vasudeva sueña que se fragmenta, de tener cuerpo de niña pasa a ser finos cortes de bisteces. No le duele pero le preocupa. Papá y mamá nunca reconocerían los pedazos de carne que ya no la conforman...
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Casi siempre que hablo de lo que me interesa en el teatro, termino por hablar de una cena. Explico que preparar un montaje es muy parecido a preparar una cena. Pues sí, básicamente es lo mismo. Uno piensa en un dispositivo que permita una agradable velada. Mezcla ingredientes o movimientos, limpia su casa o el escenario, desplaza muebles o artefactos escenográficos, cambia luces o las reenfoca, escoge discos o compone música para que el invitado (de la cena como de la obra) se sienta a gusto. Se genera en el que entra una sensación de relajamiento y disposición...
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