DOCUMENTAL
ANDARILHO:

CUANDO EL CINE ES UN LOCO VAGABUNDO

 

TEXTO

Caroline Vera

 

Proyectada en el marco del FICCO 2008, Andarilho (andariego o vagabundo en portugués) narra la vida de tres hombres que recorren sin rumbo fijo las humeantes carreteras del estado brasileño de Minas Gerais. Como sobrevivientes de una hecatombe, cada uno lleva consigo ciertos restos de civilización: un bulto de ropa para uno, una casa en miniatura para otro, o un caótico cúmulo de recuerdos para un tercero.
Después de filmar a un ermitaño en A alma do Osso (2004), Cao Guimarães continuó con Andarilho su fascinación por el tema de la soledad contemporánea. Pero a diferencia de su trabajo anterior, esta vez presenta un documental en donde la experimentación y el tema del documental forman un extraño e inesperado híbrido.
Así, tal como sus héroes se considerarían como un extremo de la sociedad, Guimaraes lleva también al extremo su experimentación visual. Jugando con los elementos que conforman al género –testimonio, registro de la realidad, sonido real, tiempo y duración de las tomas, por ejemplo–, nos muestra un documental demasiado real para que lo consideremos como tal. Sin contexto espacio-temporal, sin cortes dentro de una misma toma, ninguna explicación, ni nada sobre el pasado de los personajes. Simplemente instantes, escenas al borde de la carretera, bajo un sol cegador, unos cuantos monólogos, diálogos, pero sobre todo, pasos, pies, caminata, loucos pensamentos. Todo es más real que la realidad, pero sin referencia alguna más que el presente. De esta forma, el director logra aislar la trama, e insertarla fuera del tiempo, tal como la vida de Gaúcho, Paulão, y Nercino, tres personajes en una vida paralela a la nuestra, que no hacen más que pasar, como nosotros también, pero es como si ellos estuvieran más conscientes de eso. Este mundo es transitorio, nos dice una voz sorda…
Llega un momento en que tanta realidad se vuelve ficción, e insperadamente Andarilho se transforma en una road movie de ficción, por la forma en la que los “actores” se paran frente a la cámara, con gran naturalidad, con existenciales –y contadas– conversaciones dignas de un gran guión.
Tal como la existencia de estos personajes a veces locos, simpáticos o herméticos, cuya sola presencia parece hacer tambalear todo el frágil sistema sobre el cual reposa nuestra vida cotidiana, Guimaraes nos confronta a un cine lento, desprovisto de cualquier recurso narrativo al que estamos acostumbrados, y que puede llegar a desesperar o aburrir, con tomas fijas que podemos considerar eterrrrrrnas. Pareciera que no hemos aprendido a contemplar. Y así, a través del cine, el ritmo desenfrenado en el que vivimos puede hacer su aparición en la pantalla grande, y parecer tan obvio y absurdo.
Sin tratar de descubrir ninguna verdad, esta cinta más filosófica que antropológica trata de ahondar en lo real, lo real de la locura, del sol cruel, de que cada uno es distinto, de un mundo del que hoy en día la mayoría de nosotros estamos distanciados. Rompiendo así el ritmo de nuestras aceleradas vidas llenas de palabras, de sentido, Cao Guimarães establece un curioso paralelismo entre cine no comercial y vagabundos…


Andarilho (Dir. Cao Guimarães, Brasil 2007)

 

DRAMA
PARQUE VÍA:
Cuando las paredes hablan

 

TEXTO

Caroline Vera

 

Primer largometraje del director Enrique Rivero, Parque Víanarra la vida de un cuidador agorafóbico, en el México que conocemos: siempre cambiante en muchos aspectos y en atrapado en el tiempo en otros, como la casa de la que no quiere salir el protagonista. Con tomas sencillas, luces naturales y poco maquillaje, la cinta registra la vida cotidiana y rutinaria de Beto (Nolberto Coria), cuya vida se va en mantener con esmero casa y jardín, alimentarse, vestirse, ver en la televisión un noticiario de nota roja, leer Alarma! y periódicos atrasados. Su soledad es evidente y silenciosamente patológica, hasta que la inminente venta de la casa comienza a traicionarlo, volviendo sus angustias más incontrolables y visibles. Betocuya vida real inspiró al director para realizar el guión de Parque Vía sólo tiene contacto con la realidad a través de Lupe y de La Señora, cada una proveniente de dos realidades muy distintas. Dos Méxicos en uno. Entre los dos, la casa y Beto. Lupe (Nancy Orozco) trabaja de fichera y una vez por semana acude al llamado de Beto y La Señora (Tesalia Huerta) es su adinerada y elegante patrona, a quien ha servido desde hace treinta años. Siguiendo la escuela de Carlos Reygadas y Amat Escalante, Enrique Rivera decidió que ninguno de sus actores sería profesional. Sin embargo, a diferencia de las cintas de Reygadas, en Parque Vía los protagonistas hablan poco, y tuvieron que ceñirse a un guión menos improvisado y aventurado. Rivero logró mantener así el destello y la frescura que proyectan en la pantalla los actores vírgenes de la presencia de cámaras en una historia mucho más definida y clásica. Con diálogos puntuales, el énfasis está en los gestos, en los rostros, en el ritmo de los movimientos y en el lenguaje no verbal. Quizá en contadas ocasiones ciertos diálogos no logren ser muy espontáneos, pero la naturalidad con la que los cuerpos se desenvuelven llegan a hablarnos y expresar algo más, abriendo esta sencilla historia anecdótica a temáticas sociales mucho más amplias. Aislando en tiempo y espacio actitudes protocolarias, órdenes dadas, silencios, confesiones, meditamos durante la proyección sobre nuestra educación, sobre la existencia de un sistema tan marcado de clases sociales, de ricos y pobres, y sobre la vieja relación que durante siglos ha existido entre una patrona y su muchacha o muchacho: casi miembros de la familia, pero siempre como de la familia, porque cada uno proviene de un lugar muy distinto y ahí irá a morir. Historias familiares de confianza y fidelidad infinita, cuando dos personas aceptan servir y ser servidas, como el orden natural de las cosas. Cuando al que sirve se le tiene mucha más confianza y afinidad que a un consanguíneo. Como un retrato micro de la sociedad mexicana, Rivero agregó en Parque Vía a un personaje que nos acecha: la casa. Esta mansión desmesurada, ostentosa, abandonada, demodée, dentro de la cual se desarrolla la trama, es la culpable. Culpable por mantener vivos tiempos pasados siempre mejores, la armonía que existió cuando La Señora vivía ahí con marido e hijos. Culpable también por siempre recordarle a Beto que es la casa de sus patrones. Toda una época congelada a través de la arquitectura, y un refugio para Beto: el lugar en donde durante muchos años pudo servir, en donde nada ha cambiado, y los muros mantienen una ilusoria pero tranquilizante jerarquía de la gente y de las cosas. Aun a sabiendas de que él podría ser el rey de la casa, que ya a nadie le importa lo que haga dentro de ella, Beto continúa durmiendo en el cuarto de servicio, y haciendo que su amante salga por la puerta trasera "para que nadie la vea", convenciéndose con la lectura y observación de notas rojas de que no hay lugar mejor para estar ¿Qué le quedará a Beto cuando ya no tenga que serle incondicionalmente obediente a La Señora? ¿A qué mundo pertenece él? ¿Que hará La Señora cuando se haya deshecho de su pasado, y no encuentre dentro de ella la manera de conservar al que fue el testigo silencioso de toda su existencia? Hermana de cintas como Uzak (Dir. Nure Bilge Ceylan, Turquía 2002) o El sabor de la cereza (Ta'm e guilass, Dir. Abbas Kiarostami, Iran 1997) por narrar la vida de un antihéroe solitario y enfocarse en el lenguaje no verbal, Parque Vía rescata, en lugar del drama y la telenovela, el lado silencioso y sutil de la cultura en la que estamos inmersos y de la que rara vez hablamos.


Parque Vía (Dir. Enrique Rivero, Prod. Una Comunión, México 2008)


DRAMA
ANTES DE PARTIR

TEXTO

Elisabeth Lastschenko

TRADUCCION

Caroline Vera


 

La ultima película de Rob Reiner, en la que Jack Nicholson y Morgan Freeman interpretan a dos pacientes en fase terminal de cáncer propone una nueva aproximación a las tradicionales dramtizaciones sobre dicha enfermedad. Edward Cole (Nicholson), un empresario corporativo millonario, ha hecho su fortuna construyendo hospitales serios y sensatos “hospitales, no spas de salud, dos camas por cuarto, sin excepciones”. Carter Chambers (Freeman) es un obrero mecánico que ha trabajado muy duro durante toda su edad adulta para mantener a sus seres queridos. A primera vista, todo opone a estos personajes. Pero la vida –o el destino– los junta en una habitación doble de algún hospital ideado por Cole. Enfrentados al mismo diagnóstico fatal, el dueto disparejo se embarca en un decisivo viaje final, palomeando su lista de cosas que hacer antes de morir (Bucket list significa la lista de cosas que hacer antes de estirar la pata) que los abre a la belleza del mundo así como al descubrimiento de sus verdaderas personalidades.

La película logra comunicar la urgencia y fatalidad de la enfermedad junto con sus víctimas pero no cae en el melodrama. Es tierna, provocando risa y una lágrima ocasional, pero no cursi.

Sin embargo, la cinta de Reiner permanece como un símbolo y metáfora de la fórmula hollywoodense. Se emplean los mismo estereotipos –el hombre blanco rico, el negro es pobre; el rico ha perdido de vista de las verdaderas alegrías de la vida, mientras que el negro ha mantenido fuertes valores durante toda su vida. Es extraño que Hollywood persista con estos encasillamientos, especialmente cuando la América del Norte de hoy en día nos muestra que éste no es el único sistema: Obama, uno de los más fuertes  candidatos presidenciales es un hombre negro, es adinerado, educado y ha conservado los fuertes valores tan queridos por Hollywood. Es un perfecto ejemplo de que la fórmula de Hollywood ya no corresponde a la realidad que intentan representar. Hubiera sido una jugada interesante e influyente que Reiner –y con certeza hubiera hecho la película mucho más relevante– eligiera a Freeman para empresario millonario y a Nicholson para actuar al mecánico de clase trabajadora.

Sin embargo, a pesar de esta adherencia a los estereotipos, la película permanece verdaderamente americana en su mensaje: al vivir según los principios esenciales de la Norte América eterna –familia, amor, fe, y una fuerte ética–  cualquiera puede hacerla y vivir su propio sueño americano. A pesar de las diferencias de clase, economía y etnicidad, dos personas son capaces de conectarse, encontrar a su alma gemela y creer en los mismos valores. La película nos muestra que a pesar de las diferencias superficiales de la existencia, sigue existiendo igualdad en la vida y eventualmente en la muerte.


En cartelera.

ANIMACION
TEKKONKINKREET

TEXTO

Veronica Leica

museo nómada

 

Treasure City está cambiando. Los Yakuzas se han apropiado de ella y la quieren transformar para siempre en un parque de diversión. El único en poder parar este deterioro, metáfora de la sociedad del espectáculo es Black, un adolescente de la calle.
White cual talón de aquiles pero redención también es su compañero; Black tendrá que enfrentar a la gangrena mafiosa pero también a sus propios demonios.

El director americano, Michael Arias con el estudio de animación 4º C logró una película maestra mediante la adaptación libre del manga Black and White de Taiyo Matsumoto (1993). El espectador penetra durante 1 hora y 40 minutos en el alma de este tandem que no deja de evocar elementos propios al "Paranoid Agent" de Kon.

Obra sobre la infancia, sus cambios, la pérdida de sus indicadores y referencias, Tekkonkinkreet señala que para resistir, a veces solo existe la violencia o la resignación. Dos caras de la misma moneda: Black y White exploran esta dualidad de manera aguda.

Mismo si la retina está nutrida casi en exceso de escenas epilépticas de acción, la intriga se crea alrededor de los diálogos, y de la inexorable presión del tiempo. La calidad del dibujo y del escenario estan reforzados por la excelente trama y textura sonora del grupo inglés Plaid, agregando así cierta intensidad al dramatismo de este excepcional anime.

Próximamente en DVD.

CINE
DEATH PROOF
OFNI (Objeto fílmico no identificado) en la pantalla

TEXTO

Veronica Leica

museo nómada

 

Homenaje a los road movies del principio de los setentas, al cine de los drive-in, a las series Z, o a las sesiones de cine de medianoche, Death proof es una película de chicas malas, descalzas, de cuyas bocas salen diálogos irónicos, similares a los empleados en Pulp Fiction o Jackie Brown.
Hasta Tarantino se da el lujo de interpretar el cínico dueño de un bar de carretera que invita a las “daddy’s angels” a caballitos de chartreuse.
¡Cómo no iban a pegar (¡y duro!) sus referencias que llaman a lo más vergonsozo y entrañable a la vez de nuestra educación audiovisual!
Tributo también a la copia rayada y al rollo blanco y negro pero sin abusar como en la crítica “Planet Terror”, solo usando el recurso como elipsis o forma de “raccord”.



La primera parte transcurre en dicho bar y tiene un final ultraviolento para dar envidia a Enrique Metinides y la segunda se desarrolla sobre la carretera comprobando que se puede hacer cine de acción sin efectos especiales, montajes acelerados, pero tan solo con buenos especialistas.

Y siempre una banda sonora selecta con extractos de Ennio Morricone, o Joe Tex por ejemplo… quizá demasiadas referencias retro por tener para disfrutarla plenamente, pero es buen cine. En fin, como Faster Pussy Cat, Kill! Kill! de Russ Meyer es buen cine, o Courtney Love, buena chica.

DOCUMENTAL
THE WEATHER UNDERGROUND

TEXTO

Veronica Leica

museo nómada

 

Un documental inédito sobre un movimiento norteamericano contestatario y violento.

Bautizaron su movimeinto “The weathermen” (“los meteorólogos”), por una canción de Bob Dylan (Subterranean Homesick Blues). En plena Guerra de Vietnam, bajo la presidencia de Richard Nixon, fueron perseguidos por el FBI, que veían en ellos “una verdadera amenaza” en esas centenas de jóvenes activistas blancos rabiosos. Para los espectadores que verán The Weather Underground (otro nombre del movimiento), es documental editado por Sam Green y Bill Spiegel, producido en 2003 por The Free History Project, será seguramente un descubrimento. Además de los Black Panthers y el del Movimiento por los Derechos Cívicos, hubo en la década 1970-1980 otros movimientos contestatarios en los E.U.A., los cuales recurrieron a los atentados.

Con un lujo de material de archivo, y un abanico de pláticas apasionantes con los ex-militantes, el documental relata la creación en 1969 y después la historia de los Weathermen, nacidos de una sesión de la Students For Democratic Society (SDS), una organización no violenta. La Guerra de Vietnam, y las marchas antiracistas de Martin Luther King están a su paroxismo. Con el eslogan “Bring the war home” (traigan la guerra a casa), esos jóvenes toman el partido de la violencia como programa. En Chicago, los “Días de Rabia” de 1969 los introducen a la policía y a la prensa. Después de un atentado fallido que cuesta la vida a 3 de sus miembros, el movimiento se vuelve “underground”, clandestino. Trece atentados después , cometidos sin hacer víctimas, y el fin de la Guerra de Vietnam, sin apoyo popular, desgastados por la clandestinidad y peleas internas, los pocos militantes restantes se rinden ala justicia a partir de 1980. Pocos fueron encarcelados, porque el FBI fue acusado de haber violado la ley en su persecusión…

Mientras, los Weathermen se han vuelto una leyenda viva para los jóvenes rebeldes americanos y los pilares de la contra-cultura en los años de los años 70’s: de Timothy Leary, que la organización hizo evader, a Jerry Rubien, cual título del libro “We are everywhere” hace referencia a una frase de Bernardine Dhorne, pasionaria del movimiento. The Weather Underground es una página fascinante y rica en reflexiones sobre la historia reciente (¿actual?) de los estados Unidos…¡para no perderse!

A la renta en Videodromo.