MUSEO Galería Abierta Rejas de Chapultepec
TEXTOElisabeth Lastschenko TRADUCCIONCaroline Vera ![]()
Si te das una vuelta por las rejas de Chapultepec durante las próximas semanas, podrás tomar un viaje visual por la avenida de la memoria. Efectivamente, la exposición La Ciudad del Cine presentada en la Galería Abierta Rejas de Chapultepec como parte de la 5ª edición del FICCO se conforma por 130 fotografías de gran formato que muestran películas mexicanas filmadas en la Ciudad de México durante las últimas tres décadas. En un primer nivel, viajarás a través de la historia del cine mexicano de 1977 al 2007 –todos sus directores más influyentes, principales y más populares actores, así como sus cintas más relevantes son presentadas. Todos están ahí: Arturo Ripstein, Iñárritu, Cuarón, María Rojo, Daniel Gimenez Cacho. Pero es el segundo nivel de la experiencia –que te lleva a través de la metrópolis siempre cambiante de los últimos treinta años– el que tiene más impacto. La exposición revela a la ciudad como el protagonista principal del cine mexicano. La ciudad y el género están en constante e interactivo diálogo uno con el otro –las películas alimentándose de la ciudad y la ciudad misma alimentándose y creciendo de las películas que la blasonan. Vemos una ciudad que cuenta con un lenguaje propio, su propia forma de ser. En este sentido, la ciudad no nada más es actriz pero también co-directora, imponiendo sus códigos en la cinta en la que actúa. El periodo de 30 años que se presenta es crucial; es el de la transición de modernidad a posmodernidad, y las fotografías representan claramente este cambio rápido y furioso. La Ciudad de México se representa como un espacio público para su población, incierta, acelerada y densa. Las imágenes muestran a la ciudad como una arena gigante para los movimientos –sociológicos, culturales, políticos, económicos y urbanos– que han formado los años. La ciudad se expone como una, unificada en el caos, construida a través de una amalgama de trozos, viejos y nuevos, disonantemente ensambladas; fronteras y límites fluyendo una dentro de otro. A través de su selección de imágenes, La Ciudad del Cine ofrece al observador un fugaz vistazo al pasado y al futuro de la Ciudad de México –siempre está cambiando y progresando. Además de ser un vistazo –crítico o nostálgico– a las películas que nos han influenciado a lo largo de los años, la exposición nos envía un fuerte mensaje: la ciudad no esperará, puedes mantenerte al ritmo y cambiar con ella, o serás dejado atrás. |
MUSEO TEXTOKaren Chacek ![]()
Este delirio metálico bautizado como el Museo Nómada, es la instalación móvil que da hogar a la exposición "Cenizas y nieve" o "Ashes and Snow" (en inglés); un Bestiario Fantástico comprendido en 53 fotografías capturadas por la lente del canadiense Gregory Colbert, a lo largo de 16 años de trabajo artístico y 33 expediciones por el mundo. El diseño original del museo estuvo a cargo del arquitecto Shigeru Ban, reconocido por sus construcciones con material reciclado y de desecho, a quien para la exhibición del 2005 en Nueva York, Colbert simplemente le dijo: «Quiero un museo para llevármelo puesto» -poniéndolo a pensar casi instantáneamente en los contenedores industriales, como metáfora portuaria e itinerante. El museo móvil, construido en nuestro país por el arquitecto colombiano Simón Vélez, cuenta con cinco mil 130 metros cuadrados de espacio de exhibición y 16 metros de altura, siendo considerada hasta ahora la estructura más grande que se haya edificado utilizando varas de bambú, además de columnas de cartón revestido de impermeabilizante y una cortina de 12 metros de largo elaborada con bolsas de té. La exhibición incluye tres películas filmadas durante las expediciones de Colbert, un largometraje y dos cortos estilo haikú, que junto a las fotografías impresas en color sepia, capturan la belleza animal de lugares como Sri Lanka, Egipto, Etiopía, Namibia, Tibet, Nepal, Kenia o Birmania. «El momento ideal para hacer una toma es cuando estás tan impresionado por lo que ves, que dejas de respirar». Las fotografías, en formato de 3.5 x 2.5 metros, no han sido retocadas por medios digitales. Es tan real la placa en la que un elefante recostado en el suelo "escucha" atento la lectura de un niño, como aquella en la que un leopardo observa el horizonte, mientras un niño desnudo permanece a su lado en posición fetal. |