NOVELA
HIJOS DE LA MEDIANOCHE

DE

Salman Rushdie

TEXTO

Elisabeth Lastschenko

TRADUCCION

Caroline Vera

 

Durante los momentos que rodearon la huelga de medianoche el 15 de agosto de 1947, 1001 niños y una nación independiente nacieron. Se conoce a estos niños como los Hijos de la medianoche; la nación es la India. La idéntica fecha de nacimiento para niños y nación fuerza el destino de cada uno a entrelazarse irrevocablemente. En su novela Hijos de la medianoche, Salman Rushdie utiliza la historia de uno estos niños, Saleem Sinai, como una alegoría a la historia de la India moderna –mientras Saleem fue concebido, nació y va creciendo, también la India se concibe como libre del mandato inglés, dividida e independiente. La nación y el niño crecen de la mano, las privaciones y luchas de uno haciendo eco en las del otro.

En la misma vena con la que García Márquez narra la historia de Colombia a través de la historia de Macondo en 100 años de soledad, Rushdie recurre al realismo mágico para contar la historia de la India y su sociedad vía la saga de Saleem y su familia. Tal como los demás 1000 niños nacidos en la primera hora de independencia, Saleem fue dotado con poderes sobrenaturales –poderes telepáticos que lo relacionan con los otros hijos de la medianoche así como un sentido del olfato tan agudo que puede detectar emociones.
Rushdie retrata a una India hecha de opuestos: mito y hecho verificable; singular y plural; hindú y musulmán; personal y político, todos éstos fusionados para crear el híbrido de culturas y tradiciones que conforman la India. El binomio más importante de la novela es el de Saleem y Shiva –ambos hijos de la medianoche, ambos nacidos al mismo tiempo, uno hijo ilegítimo de una mujer hindú pobre y otro varón heredero de una acomodada familia musulmana, pero intercambiado al nacer por una ayah (enfermera) culpable. Su dualismo se se vuelve en el de creación versus destrucción  –Saleem uniendo a los hijos de la medianoche y Shiva destruyéndolos por traición. No es coincidencia que Rushdie haya elegido el nombre de Shiva para el rival de Saleem: Shiva es el dios hindú de la destrucción y Saleem, por otro lado, representa a Brahma, el dios de la creación. Las diferencias entre los dos rodean a toda la diversidad y organización de la India moderna: colonial, sangre británica, riqueza y pobreza, clase y casta, religioso y secular.

Hijos de la medianoche dibuja una realidad de la India que puede verse tanto ruda como hermosa  –un mundo de binomios esenciales que mantienen el tumultuoso flujo de vida. Rushdie crea una India de memoria y creencia: un mensaje crucial de la novela es en efecto que la historia no surge de hechos verificables sino a través de la perspectiva y la fe –la creencia en la historia de uno tal como la ha recordado y narrado. La Historia es de hecho memoria, parcial y personal.

Como todos los grandes escritores,  Rushdie escribe un cuento universal, uno que puede aplicarse a cualquier lugar. La metáfora de niño y nación es proverbial, y las rivalidades de esta historia simbolizan las fuerzas creadoras y destructivas propias de la humanidad.



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